En el mar he oído hoy, Señor, tu voz que me llamó
y me pidió que me entregara a mis hermanos.

Esa voz me transformó, mi vida entera ya cambió
y solo pienso ahora Señor en repetirte:

Padre nuestro, en Ti creemos,
Padre nuestro, Te ofrecemos,
Padre nuestro, nuestras manos de hermanos.

Padre nuestro, en Ti creemos,
Padre nuestro, Te ofrecemos,
Padre nuestro, nuestras manos de hermanos.

Cuando vaya a otros lugares tendré yo que abandonar
a mi familia a mis amigos por seguirte.

Pero sé que así, algún día podré enseñar tu Verdad
a mi hermano y junto a él yo repetirte.

Padre nuestro, en Ti creemos,
Padre nuestro, Te ofrecemos,
Padre nuestro, nuestras manos de hermanos.

Padre nuestro, en Ti creemos,
Padre nuestro, Te ofrecemos,
Padre nuestro, nuestras manos de hermanos.

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