Quiero Madre en tus brazos queridos
como niño pequeño dormir,
y escuchar los ardientes latidos
de tu pecho de Madre nacidos,
que laten por mí, que laten por mí,
Y el ardor de tu pecho en la llama
y tu amor que me inflama, sentir
de tus labios saber que me amas,
que por hijo con ellos me aclamas
para ser feliz, para ser feliz.
Oh María, la más bella aurora,
tus labios alegran el cielo y el mar,
y en la noche sembrada de estrellas,
ninguna contigo se ha de comparar.
Y llorando de amor y alegría,
reclinado en tu fiel corazón,
de tu boca escuchar, Madre mía,
que perdonas y olvidas el día
en que fui traidor, en que fui traidor.
Oh María, la más bella aurora,
tus labios alegran el cielo y el mar,
y en la noche sembrada de estrellas,
ninguna contigo se ha de comparar.